Qué pasa con los contratos y las cesiones que acaban el 30 de junio

Entre Primera y Segunda, los clubes han tenido que hablar con casi 400 futbolistas para que puedan jugar en julio. Con la mayoría hay acuerdo, pero hay excepciones…

Esta semana regresa LaLiga y los protagonistas vuelven a ser los futbolistas. Y surge un conflicto, porque la temporada no acabará el 30 de junio, sino que invadirá julio, e incluso agosto para las competiciones europeas. El fleco suelto es que a muchos jugadores (y entrenadores) se les termina el contrato o la cesión a final de este mes. ¿Qué pasará con ellos? En esto se trabaja (y casi todos lo tienen arreglado) desde hace dos meses contra reloj, porque hay muchas aristas…

Para empezar, los contratos son un asunto estrictamente laboral, por lo que ni la FIFA, ni LaLiga ni la Federación tienen potestad para prolongarlos, pues prevalecen los derechos del trabajador. Pero sí pueden facilitar que los equipos pueden disfrutar de estos futbolistas hasta que acabe el curso. Por ejemplo, no abriendo el mercado de fichajes el 1 de julio. Así, si un jugador prefiere no alargar su contrato e irse, sabrá que no podrá ser inscrito por ningún equipo hasta que empiece la siguiente campaña. Y si un club quiere repescar a un cedido, no podrá usarlo ni recolocarlo en julio.

Así, muchas situaciones ya se han resuelto de forma muy amistosa, pero algunas otras se decidirán con la competición ya reanudada. Es decir, habrá entrenadores que podrán contar con algunos futbolistas durante las cinco primeras jornadas y luego puede que sí o puede que no. Muchos clubes de LaLiga siguen negociando en este momento. En Segunda, donde las apreturas económicas y la incertidumbre son mayores, es donde se están viendo más apuros para alcanzar acuerdos. Y más en un contexto de muchos ERTE en los que también ha habido que negociar.

Cesiones: negociar con el futbolista y con el club

Salvo el Barça, todos los equipos de Primera y Segunda tienen al menos un futbolista en esta tesitura del 30J. La mayoría son cesiones, así que cada entidad ha tenido que entablar conversaciones con el propio jugador y con su club de origen. El más preocupado de todos era el Leganés, que está jugándose la salvación con 12 futbolistas a préstamo. El club pepinero tiene el visto bueno de los clubes que le han cedido jugadores (cuatro del Sevilla, con quien se enfrentará el 1 de julio) y no tendrá problema en mantenerlos unas semanas más a través de un anexo al contrato. El Espanyol, colista, se veía también con nueve futbolistas en ese limbo (cuatro cedidos y cinco que acaban contrato), pero ha llegado a acuerdos con todos ellos de forma individual.

Odegaard, Carrasco, Rafinha, Jaume Costa, Reguilón, Roque Mesa, Gallego… Salvo giro inespesperado, prácticamente todos los cedidos acabarán la temporada donde estaban antes de esta crisis. A falta de un marco legal preciso, la mayoría de los clubes no están poniendo pegas. Al fin y al cabo es una situación que en uno u otro sentido afecta a todos (el Barça y el Athletic no tienen cedidos en su plantilla, pero los 42 clubes tienen jugadores de su propiedad repartidos en otros equipos), aunque alguno ha puesto sobre la mesa la opción de recibir una contraprestación económica por este mes extra. En Primera hay 68 jugadores cedidos; en Segunda son 145.

Segunda División: menos ingresos, más dudas

En LaLiga Smartbank se ha hablado con los futbolistas y por lo general ha habido entendimiento ante unas circunstancias excepcionales. El Málaga, por ejemplo, ha ido anunciando (y agradeciendo) los acuerdos con sus jugadores. Luis Muñoz, Lombán, Aarón, Sadiku y Buenacasa han prolongado su contrato “hasta fin de obra” sin cobrar un plus. No así Mikel Villanueva. Con él, la falta de noticias ya parece una noticia: no se espera que siga más allá del día 30.

En Segunda había unos cuantos casos que podían haberse convertido en un grave problema para la competición. Por ejemplo, la Ponferradina y el Mirandés podían haber perdido a 21 futbolistas. El Fuenlabrada, a 20, y de hecho ha dejado salir a Biel Ribas. El portero no aceptó alargar su contrato y llegó a un acuerdo con el club, pero para desvincularse. Hay futbolistas que tienen claro que al final de esta temporada van a cambiar de aires (porque no cuentan o por decisión propia), pero aún no han firmado con nadie. Y tienen dudas sobre si parar el 30 de junio o jugar también en julio, con el riesgo de una posible lesión, por ejemplo.

Regateando hasta el límite

No sólo los jugadores dudan, también les pasa a los clubes. En Segunda hay varios que están buscando la manera de ahorrarse gastos en estas negociaciones, bien regateando a los clubes que les han cedido a los jugadores o bien con estos mismos. Están apurando, pero queda muy poco para que empiece la competición y el final del mes se acerca…

“Hay profesionales que terminamos el 30 de junio y no sabemos que pasa con nosotros. Si seguimos trabajando, si no, si se nos va a hacer un mes más…”, comentaba Paco Jémez, técnico del Rayo, en Radio Nacional. Porque además de futbolistas, hay muchos entrenadores cuyo futuro está también en el aire. Y quedarse sin técnico a esa altura sí sería un contratiempo.

Cambio de planes: Aduriz, Garay, Orellana…

En Primera hay un caso al que la pandemia ha trastocado por completo los planes. Un futbolista que no sólo no jugará más allá del día 30, sino que ha tomado la decisión de retirarse: Aduriz. Evidentemente no ha sido una cuestión de contrato, pues aunque se sabía que era su última temporada su idea era aguantar, sino una lesión que le deja sin su deseo de jugar la final de Copa.

En Valencia está el caso Garay, que acaba también el 30 de junio. Resulta además que el futbolista está recuperándose de una lesión de larga duración, pero la relación club-futbolista está muy deteriorada. El central acusa al Valencia de desprestigiarle y todo apunta a que, con el cambio de calendario, ni siquiera va a terminar la temporada.

Tampoco está claro el tema en Eibar. Mendilibar tiene a seis futbolistas que acaban contrato y no sabe con cuántos podrá contar a partir del 1 de julio. La afición se quedó muy intranquila con una foto que Orellana subió a sus redes sociales. En ella sale el chileno con varios compañeros en un bar y este mensaje: “Se les extrañará. 30/06/2020”. Se ha entendido como una señal de que ese día pondrá fin a su aventura como jugador armero, aunque aún queden varios partidos por delante…

Banega, por ejemplo, tiene firmado ya un contrato con el Al Shabab saudí, adonde llegará como jugador libre para la 20-21. Quedaba en el aire la duda de si su nuevo club lo reclamaría desde el 1 de julio, pero el argentino se ha marcado un último reto en el Sevilla: “Sería un sueño despedirme con un título”. Es decir, la Europa League de agosto.

Dilemas para el entrenador

¿Y qué hace un entrenador en estas primeras jornadas con un jugador con el que cuenta, pero que no tiene claro si va a estar a partir del 1 de julio? Podrían ser los casos ya mencionados de Villanueva (Málaga) y Orellana (Eibar), a falta de confirmación. A los técnicos les toca pensar en rotaciones y valorar todos estos supuestos. O podría darse el caso contrario: un equipo que, mientras negocia con los jugadores, gana varios partidos en junio y casi consigue su objetivo, por lo que pierde interés en firmar ese mes extra de contrato…

Aprendizaje para el futuro

Lo que ha pasado este año es algo absolutamente excepcional, pero los directores deportivos y los agentes están sacando conclusiones para los contratos del futuro, en los que se tratará de incluir cláusulas para situaciones similares. Por ejemplo, que en los papeles ya no aparezca la fecha 30 de junio, sino que sean por temporadas.

 

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