Anfield, un lugar para no olvidar

Sonaba ‘In My Life’ de los Beatles cuando los últimos jugadores del Atlético de Madrid abandonaban el césped de Anfield. La canción reza así: “Hay lugares que recordaré toda mi vida”, que es lo que pensarán los aficionados rojiblancos que vivieron la eliminatoria de 2010 y la de este año ante el Liverpool.

Anfield es un sitio que por vivencias es único en la historia rojiblanca. En un día de sufrimiento hace diez años, pasaron a la final de la Liga Europa que lo cambió todo. Con un tanto de Diego Forlán en la prórroga inclinaron a un Liverpool que como tuvo el pase en su mano.

Ese zarpazo en Anfield pudo ser el que cambió la historia presente de un Atlético que ha pasado de vagar en las competiciones inferiores europeas y sufrir en España a someter al campeón mundial.

Cuando este miércoles se apagó el ‘You’ll Never Walk Alone’ y comenzaron los cánticos sobre Fernando Torres, sobre el Cholo Simeone, sobre el Atleti: “Este es mi Atleti”, los rojiblancos acababan de derrocar al rey, al mejor equipo de Europa, al próximo campeón de Inglaterra, al de los más de 40 partidos invictos en Anfield, al que les había intentado golpear 35 veces, tantas como remates habían probado.

Qué manera de sufrir

La historia que comenzó a escribirse hace diez años en las botas de un uruguayo dejaban un página abierta, otra oportunidad como la que dispuso Forlán. Sólo durante 160 segundos el Atlético estuvo fuera de los cuartos de final. Durante ese vacuo espacio de tiempo el tanto de Roberto Firmino echaba a los de Simeone.

Pero en el Liverpool existe una maldición con los porteros, Adrián San Miguel entregó la eliminatoria y Marcos Llorente la encajonó en el extremo izquierdo de la portería del español. En dos ocasiones, silenciando al estadio que nunca calla.

Muchos aficionados del Liverpool no se quedaron a ver el finiquito de Álvaro Morata, se vaciaban por los túneles, mientras los casi 3.000 atléticos se agolpaban a jolgorios en su córner.

Sonó un amago de recitar el himno del ‘You’ll Never Walk Alone’, pero ni fuerzas para eso le quedaban a los ingleses, que apenas ocupaban unos cuantos asientos cuando al de sonido se le ocurrió poner a sonar el ‘In My Life’, una reliquia del álbum ‘Rubber Soul’.

Diez años después, el Atlético volvía a hacer historia en un estadio que ya es fetiche. Como decían los Beatles: “Hay lugares que recordarás todas la vida”. Y si eres Atlético, Anfield es uno de ellos.

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