El Espanyol se ‘descapitaniza’

Primero fue Ferran Jutglà al Barcelona, después Alessandro Burlamaqui al Valencia, y finalmente la inesperada salida de Ricard Pujol, todos capitanes.

El Espanyol se 'descapitaniza'

Nueve temporadas en el Espanyol –con alguna cesión de por medio– le habían valido a Ferran Jutglà para portar el brazalete de capitán en el Espanyol B. Solo tres menos, las suficientes para imprimir su jerarquía, llevaba en el club Alessandro Burlamaqui, capitán esta pasada temporada del Juvenil A. Y en únicamente dos cursos, desde 2019, lo había adquirido también en el segundo equipo Ricard Pujol. Ninguno de ellos volverá a vestir de blanquiazul. Algo similar a lo que sucedió, hace un año, con los representantes del primer equipo Javi López y Víctor Sánchez.

El caso de Jutglà es el más mediático, porque su destino ha sido el Barcelona B, que jugará un escalón por encima del Espanyol B, en Primera RFEF, pero que sobre todo es el eterno rival perico, máxime cuando permanece en el imaginario colectivo la imagen del extremo besándose el brazalete el pasado mes de diciembre, tras anotar ante los azulgrana en el estadio Johan Cruyff. La que ahora será su nueva casa. Firmó recientemente por una temporada, ampliable, y con una cláusula inicial de 50 millones, después de haber vencido su contrato con el Espanyol, que no estaba interesado en renovarle.

Con quien sí había interés, de hecho parecía todo encaminado, era con Ricard Pujol. Al lateral primero se le propuso ampliar un año más de contrato, hasta 2022, e incluso se había hablado de firmarle ficha profesional. Después, cuando surgió el interés de la Ponferradina en obtener su cesión, se le extendió la opción de renovar hasta 2023, para que pudiera salir a préstamo y regresar con contrato en vigor. Finalmente, sin embargo, no se alcanzó acuerdo alguno y se ha marchado contra todo pronóstico.

También el 30 de junio vencía la vinculación de Burlamaqui, internacional peruano en categorías inferiores y con pasaporte tanto español como estadounidense. Y, especialmente, un mediocentro ofensivo de proyección que, a sus 19 años, recala en el Valencia Mestalla, el filial de los che. En su caso, no solo no ha existido polémica sino que se ha despedido del Espanyol con una emotiva carta.

“Hay una fecha que quedará grabada en mi memoria, el 6 de junio del 2015. Ese día vestí por primera vez la camiseta del Espanyol y empecé una etapa que colma las ilusiones de cualquier niño que como yo entonces, aspira a ser un día profesional de este deporte”, concede Burlamaqui en las redes sociales, antes de concretar agradecimientos a todos los estamentos. “Hoy cierro esta etapa con un profundo cariño. ¡¡¡Adelante, força, mágico, Espanyol!!!”, culmina un escrito que publicó justo antes de ser presentado en Valencia.

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